Hay momentos en los que solo deseo hablar desde el odio, y solo quiero disparar veneno, no porque lo quiera sino porque tengo la ilusión de que alguna gota de ese liquido podría caer sobre ti, y podría causarte la misma decepción, y el hecho de que sientas esa misma decepción por un momento, podría entregarte empatia, esa empatía que careces por tener tanto egoísmo en tu interior.
Pero la verdad es que no te odio, me gustaría poder odiarte, me gustaría ser como la gente común que no se complica la existencia con temas de esta índole, pero para mi la justicia y la ética son rectores de mi personalidad y comportamiento.
Y es que pienso demasiado, y me cuestiono todo, creyendome una filosofa de este siglo, dando un poco de sabor a este siglo tan desabrido y tecnologico, debatiendo internamente si debo o no debo tener odio en mi corazón, elevando el asunto a un rango que en verdad no tiene, pero que deseo saber como sentirme al respecto.
Esa es la verdad, sé que odiar es lo más normal, lo sé, me lo han confirmado muchas veces, odiar es lo normal en una sociedad en donde el odio es uno de los verbos más utilizados, pero yo no sirvo para odiar, no sirvo para teñir de negro o gris una parte de mi corazón, no soy buena para ello. No sirvo para repasar la estupidez ajena elevándome a mi misma por la acción de la soberbia.
Pero hay algo que no podemos negar, pese a ser todos igual de estupidos, no podemos negar que ciertas personas tenemos sobre nosotros mismos corazas que nos elevan sobre el resto, no hablo de armaduras que sellen nuestras personalidad, hablo de algo muy distinto, son corazas de valores inquiebrantables, que nos mantienen firmes anten el mundo, que nos diferencian de la gran mayoria.
Creanme no es dificil construir una coraza de este tipo, pero se requiere valentia y franqueza para mantenerla durante toda la vida.
Es una coraza que no se puede exigir a todo el mundo, no se puede exigir a desconocidos, pero si podemos exigirla con todo derecho a quienes nosotros mismos hemos entregado parte de nosotros, recibiendo a cambio promesas (no exigidas), de que mantendran ellos también esas corazas inquiebrantables.
Y es así como yo no exijo a todo el mundo lo mismo, porque yo no doy a todo el mundo lo mismo. Y es así como al terminar de escribir esto me entrego una respuesta a mi misma, y es que jámas en toda mi existencia voy a perdonarte. Es un asunto puramente ético, y no puedo actuar en contra de mis propios principios, sé que debe ser difícil entender muchos de estos conceptos a una persona que carece de todos ellos, hablar de principios, de valores...ética! bah
Y quiero incluir un articulo del código civil, el 44 en el se establece la graduación de la culpa:
Art. 44. La ley distingue tres especies de culpa o descuido.
Culpa grave, negligencia grave, culpa lata, es la que consiste en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que aun las personas negligentes y de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios. Esta culpa en materias civiles equivale al dolo.
Culpa leve, descuido leve, descuido ligero, es la falta de aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios. Culpa o descuido, sin otra calificación, significa culpa o descuido leve. Esta especie de culpa se opone a la diligencia o cuidado ordinario o mediano.
El que debe administrar un negocio como un buen padre de familia es responsable de esta especie de culpa.
Culpa o descuido levísimo es la falta de aquella esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en la administración de sus negocios importantes. Esta especie de culpa se opone a la suma diligencia o cuidado.
El dolo consiste en la intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro. Si se lee el precepto puede deducirse que nosotros en la vida diaria no exigimos a todos por igual. Yo he perdonado, yo he sido capaz de otorgar perdón y olvido a la culpa lata o grave y obviamente a la leve, porque reiterando una vez más la idea, no a todas las personas les damos esa responsabilidad. Pero la culpa levísima solo puede darse a gente cercana, quienes fueron en algún punto dignos de nuestra confianza y cariño. Y esa es la respuesta a mi negación absoluta a otorgar perdón a un ser quebrantable, frágil y débil, en algo a lo cual yo considero valioso que son los principios propios de cada ser humano, si no eres leal a ti mismo mucho menos podrás ser leal con el resto.
Todos podemos cometer errores eso es evidente, pero eso es muy distinto a quebrantar la confianza otorgada por otro ser humano, eso amigos mios es la gran diferencia.
Intenta excusarte en la mediocridad del ser humano, en esa "naturaleza" innata pero...No sería mejor intentar mejorar esa existencia? renegar ese gen maldito e intentar ser mejor? La verdad no es tan difícil si se hace el intento, uno se siente bien, sin necesidad de dar excusas.
¿Desde donde hablé?
será desde el odio?
o desde la amistad?
A veces la franqueza puede engañar.
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